Tránsito a la vida independiente

Tránsito a la Vida Independiente

¡Estamos muy emocionados por haber ganado el proyecto “Tránsito a la Vida Independiente” de SENADIS!

Fundación Abrazo Fraterno estuvo dentro de los 5 primeros lugares de postulación. Este  fondo y programa de Tránsito a la Vida Independiente de SENADIS busca favorecer la inclusión social de personas con discapacidad y dependencia, entre los 18 y 59 años de edad, bajo los enfoques de derechos humanos, autonomía, autodeterminación y calidad de vida. Y nuestro proyecto busca potenciar la independencia y autonomía de los usuarios, logrando con los recursos entregados tener un equipo integral para trabajar con nuestros usuarios y sus familias. 

Objetivo:

Mejorar la calidad de vida y autonomía de jóvenes y adultos con  discapacidad intelectual (asociado en algunos casos a discapacidad física), junto a sus familias que se encuentran en situación de vulnerabilidad socioeconómica, desde perspectiva integral, considerando a cada usuario como agente activo e influyente de su propio proceso y al mismo tiempo entregando apoyo y acompañamiento para que puedan sentirse valorados e incluidos en la comunidad.

Descripción del Proyecto:

El proyecto está dirigido a jóvenes  y adultos en situación de discapacidad intelectual (asociado en algunos casos a discapacidad física) entre los 21 y 50 años de edad, quienes en algún momento de sus vidas asistieron a escuelas especiales o dispositivos de salud, sin embargo por cumplir  la edad límite determinada por estas instituciones o por decisión del usuario o de la familia derivada de experiencias vividas, quedaron por años sin intervención, tratamiento ni actividad diaria significativa.

El efecto que tuvo esta situación fue aumentar los niveles de dependencia, ya que por el tiempo que pasaron en sus casas hubo un deterioro general de sus habilidades (físicas, cognitivas, emocionales y sociales).

Por su parte, el aumento en su nivel de dependencia generó una disminución en las posibilidades de empleo remunerado para su cuidador/familiar significativo, quien debía permanecer con ellos en sus casas o enfrentar situaciones poco óptimas como el vender ropa usada en ferias libres acompañada de su hijo/a- hermano/a – o nieto/a en condiciones inapropiadas (p. ej. frío, mala alimentación, riesgos en su seguridad)

A estas características se añade que el general del núcleo familiar de los participantes presentó una escasa red de apoyo, lo que disminuyó aún más las posibilidades de superación de la pobreza y su activa participación dentro de la comunidad.

Mejorando oportunidades de participación tanto en talleres y terapias, como en redes de apoyo, se reparan directamente las sensaciones de aislamiento y dependencia, ya que se comparten experiencias, se crean vínculos, se restaura la confianza en el otro y en sí mismo, y se incentiva al usuario, siempre como persona individual, a practicar su ejercicio de sujeto único, mostrando y potenciando sus habilidades para que él construya su propia vida. Esto se complementa con una educación del entorno, principalmente de la familia del usuario, quienes sin quererlo, muchas veces, trancan la autonomía por una inconsciente sobreprotección. 

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